viernes, 27 de marzo de 2026

El JUEGO DEL ÁNGEL

No suelo leer las reseñas de otros antes de escribir la mía propia, quiero escribirlas sin sentirme condicionada. Plasmar lo que ese libro me haya hecho sentir aunque tenga la sensación de que me pierdo en la historia. No es que me haya sentido así, perdida, sin embargo sí he tenido que pararme en más de una ocasión y pensar en si lo que estaba leyendo era realidad o una fantasía del protagonista. (Honestamente creo que hasta el final de la novela no te queda claro.) La misma sensación me llevé cuando leí la primera novela de este autor La Sombra del Viento. Y aquí es donde viene a colación lo anteriormente mencionado, leer reseñas ajenas. Me aventuré a ello para asegurarme de que mi percepción sobre la historia no estaba errada. Y no, no estaba errada, sin embargo ni de lejos soy capaz de reseñar una reflexión semejante a la que leí. Soy una neófita en estas lides y aunque creo que no me expreso del todo mal, mi intelecto no da para un análisis de semejante envergadura. Mis reseñas creo que son sencillas, básicamente para decir si una novela me ha gustado o no. Rara vez expongo la escritura del autor, aunque sin duda esta vez podría decir que Carlos Ruiz Zafón fue un brillante escritor que nos dejó demasiado pronto. 

Ciertamente la lectura te anima a meditar en la vida, en la fe, en las creencias y principios de cada uno; de cómo nuestras vivencias nos marcan para bien y para mal, somos en mayor parte lo que hemos vivido. Y este libro en parte lo logra.

Ambientada en la Barcelona gótica de los años 20 me recuerda lugares que visité de niña mientras vivía en Barcelona, el parque de la Ciudadela, el parque Güell o el cementerio de Pueblo Nuevo. Por estos lugares se mueve David Martín un escritor de dudoso éxito. Tras recibir una mala noticia conoce a un misterioso editor que le hace una sorprendente propuesta, escribir un libro para fundar una nueva religión, a cambio mejorará su situación y no solo la económica. Martín acepta y para llevar a cabo su nueva empresa Martín se verá inmerso en oscuros devenires con crímenes que le salpican. Mientras, sufre por un amor imposible casi obsesivo que le tortura. En estas conoce a una joven, Isabella, que quiere ser escritora como él, llegando a invadir su espacio vital. Discuten con frecuencia, con diálogos mordaces que a mí me parecieron lo mejor de la novela.

Es un thriller oscuro que juega con la mente del lector y del protagonista, al fin y al cabo todo es un juego, el juego del ángel. 



miércoles, 4 de marzo de 2026

LA CONJURA DE LOS NECIOS

 

Había intentado leer esta novela en diferentes ocasiones. Ahí estaba ocupando un espacio en mi Kindle y nunca me decidía a acometer su lectura. Por fin me decidí, supongo que de algún modo me molestaba tener ese "clásico" pendiente. 

Al poco de comenzar su lectura recordé por qué la había dejado aparcada y es por el profundo rechazo que me generaba, y me sigue generando, el protagonista. 

Ignatius Reilly es un hombre excéntrico, adalid de la moral y con ideas peregrinas, que se ve en la tesitura de buscar trabajo para pagar una deuda que su madre, no menos peculiar, contrae y dado que viven juntos en la casa es justo que sea él quien trabaje y contribuya a la exigua economía familiar. Ese periplo le llevará a verse envuelto en situaciones totalmente surrealistas provocadas en su mayoría por él mismo. Ignatius tiene una amiga liberal cuyo afán es provocar una especie de revolución social y contra la que Ignatius parece querer competir. 

Ignatius es un ser repulsivo y que además está como una cabra, si se me permite la expresión. "Necios", así en plural porque no es el único tonto, loco o directamente imbécil de la novela. Todos rayan el esperpento y a más de uno te gustaría cogerle por la pechera y gritarle: "¡Espabila de una vez!"

El único personaje que me ha parecido ser el más espabilado es un pobre negro que en la Nueva Orleans de los años 60 tiene que trabajar en un club de mala muerte por menos del salario mínimo (algo que le echa en cara constantemente a su empleadora), para no ser considerado un vago y maleante y entrar en prisión. 

La novela de John Kennedy Toole fue publicada de manera póstuma ya que fue rechazada por numerosas editoriales. Su depresión y paranoia le llevaron a suicidarse a la edad de 31 años. Su madre se encargó de que su novela se publicara después de incontables intentos. 

Es una novela corta (menos mal) y ganadora del premio Pulitzer en 1981 (incomprensible para mí, pero quién soy yo para cuestionarlo, una simple lectora).