miércoles, 11 de febrero de 2026

EL INFINITO EN UN JUNCO

 

No es este un género que yo suela consumir, sin embargo tanto había oído hablar de este ensayo que no lo podía dejar pasar. Es casi una lectura obligada para todo amante de los libros ya que nos narra el inicio de las palabras escritas en sus diferentes soportes, empezando por el papiro, un junco. 

A través de la historia de las civilizaciones y las luchas pertinaces de unos pocos conoceremos el origen del papel, de los libros, de las bibliotecas, empezando por la más famosa, la de Alejandría. La mayor aspiración de sus creadores era albergar todos los libros del mundo hasta entonces conocido y todo el saber universal. 

Los libros han sido perseguidos a lo largo de la historia y algunos han sufrido varios intentos de exterminio, como la Biblia. Quizás el acontecimiento que más recordemos sea aquella quema nazi de libros en la plaza de la Ópera en Berlín, pero no ha sido la única. La propia biblioteca de Alejandría sufrió varios incendios sospechosos mientras el poderoso Julio Cesar gobernaba en Roma. Pero también ha ocurrido en tiempos más recientes como sucedió en Bagdad en el 2003.

También los elementos han jugado un papel importante en su deterioro, el tiempo, los pequeños bichitos que se alimentan de ellos y la humedad, aunque en ocasiones ha sido precisamente esto, la climatología, lo que ha permitido su conservación. Tal es el caso de los rollos encontrados en las cuevas de Qumrán. El clima seco y la temperatura estable unido a su resguardo en vasijas de barro evitaron su descomposición orgánica. Luego están los copistas y los escribas. Árdua tarea la suya y sin embargo completamente imprescindible para que muchas obras de la antigüedad llegaran hasta nuestros días. 

Y por fin llegó el papel, el libro y la imprenta facilitando el trabajo. Ahora tenemos tal cantidad ingente de libros que es imposible leer incluso aquellos que podríamos considerar importantes. Y es que ya lo dijo el propio Salomón "hacer muchos libros no tiene fin y dedicarse demasiado a ellos es agotador para cualquiera" (Eclesiastés 12:12).
¿No es increíble lo ciertas que son estas palabras escritas hace más de 3000 años?