miércoles, 4 de marzo de 2026

LA CONJURA DE LOS NECIOS

 

Había intentado leer esta novela en diferentes ocasiones. Ahí estaba ocupando un espacio en mi Kindle y nunca me decidía a acometer su lectura. Por fin me decidí, supongo que de algún modo me molestaba tener ese "clásico" pendiente. 

Al poco de comenzar su lectura recordé por qué la había dejado aparcada y es por el profundo rechazo que me generaba, y me sigue generando, el protagonista. 

Ignatius Reilly es un hombre excéntrico, adalid de la moral y con ideas peregrinas, que se ve en la tesitura de buscar trabajo para pagar una deuda que su madre, no menos peculiar, contrae y dado que viven juntos en la casa es justo que sea él quien trabaje y contribuya a la exigua economía familiar. Ese periplo le llevará a verse envuelto en situaciones totalmente surrealistas provocadas en su mayoría por él mismo. Ignatius tiene una amiga liberal que parece querer provocar una especie de revolución social y contra la que Ignatius parece querer competir. 

Ignatius es un ser repulsivo y que además está como una cabra, si se me permite la expresión. "Necios", así en plural porque no es el único tonto, loco o directamente imbécil de la novela. Todos rayan el esperpento y a más de uno te gustaría cogerle por la pechera y gritarle: "¡Espabila de una vez!"

El único personaje que me ha parecido ser el más espabilado es un pobre negro que en la Nueva Orleans de los años 60 tiene que trabajar en un club de mala muerte por menos del salario mínimo (algo que le echa en cara constantemente a su empleadora), para no ser considerado un vago y maleante y entrar en prisión. 

La novela de John Kennedy Toole fue publicada de manera póstuma ya que fue rechazada por numerosas editoriales. Su depresión y paranoia le llevaron a suicidarse a la edad de 31 años. Su madre se encargó de que su novela se publicara después de incontables intentos. 

Es una novela corta (menos mal) y ganadora del premio Pulitzer en 1981 (incomprensible para mí, pero quién soy yo para cuestionarlo, una simple lectora).