sábado, 9 de mayo de 2026

EL TESTAMENTO MAYA

¿Os acordáis de cuando nos dijeron que el 21 de diciembre del 2012 se acabaría el mundo? Bueno, pues aquí seguimos, casi 14 años después con un mundo mucho más difícil de manejar que el de aquel entonces. 

Muchos estaban seguros de que el calendario maya apuntaba a un fin en esta fecha. Lo cierto es que los científicos e historiadores coincidían en que esa fecha apuntaba, efectivamente, a un fin, pero no el que muchos catastrofistas esperaban. 

Con esta premisa nos adentramos en esta historia fascinante que te atrapa desde su primera página. Julius Gabriel es un arqueólogo que descubre la verdad que se esconde tras el calendario maya. Su investigación lo lleva a construir una especie de rompecabezas cuyas piezas están diseminadas por otros lugares de la Tierra que a su vez guardan misterios sin resolver, como las piedras de Stonehege, las pirámides de Egipto, los glifos del Perú y por supuesto la pirámide de Kukulkan en Chichen Itzá. Este estudioso convencerá a su hijo Michael para que continúe su investigación sobre el origen de la civilización y el fin de la humanidad con graves consecuencias para él. 

Esta es más o menos la sinopsis. Es cierto que es un thriller con trasfondo histórico, al fin y al cabo los mayas fueron una civilización muy avanzada que se guiaban mucho por su calendario para sus cosechas, por no hablar de sus increíbles pirámides que ponen de manifiesto su amplio conocimiento matemático y astronómico. Sin embargo, a medida que avanzamos en la trama empieza todo a tomar un cariz de ciencia ficción que mezcla algunos conceptos/seres (un tanto distorsionados) que aparecen en las Santas Escrituras con otras civilizaciones más avanzadas. 

A pesar de esta mezcolanza, que a mí personalmente me pareció una ida de olla si se me permite la expresión, no pude por menos que terminar la historia; necesitaba saber qué sucedía. Y no solo eso, sino que me hizo querer conocer más de esta civilización, de sus costumbres, algunas bastante horribles, y de sus edificaciones muchas de ellas increíblemente bien conservadas en la península del Yukatan. Leí sobre ellos, me vi documentales, así que en ese aspecto ha sido enriquecedor. 

La narrativa es dinámica y ágil y no resulta para nada pesada. Lo cierto es que me sorprendió, quizás precisamente por el atrevimiento de la mezcolanza, esperaba algo más antiguo, más oscuro y no fue para nada así. 

Tengo entendido que es una trilogía y este es su primer libro. Desde luego el final invita a una segunda historia y probablemente a una tercera. Sin embargo yo me apeo aquí. Creo que prefiero otro tipo de lectura, pero Steve Allen no escribe nada mal he de decir.