jueves, 2 de agosto de 2018

EL ANILLO DE LOS BORGIA

Llegó el verano y con él el relax y la desconexión y para muchos el momento de retomar la lectura. Quizás ese libro que lleva en la estantería tanto tiempo que ya ni recuerdas cuándo  lo compraste. Algo parecido me ha pasado  a mí, he retomado esa aficion que mal hice en aparcar pero a veces la cabeza va por libre y no lograba concentrarme en lo que estaba leyendo. En cualquier caso esta vez lo logré así que aquí os traigo esta reseña.

 Una novela histórica con mucho misterio de la que aprendes un montón. Especialmente me ha gustado el epílogo del autor donde nos explica o nos aclara los hechos tras la ficción además de ratificar que los personajes históricos de los que se nos habla en la novela fueron reales.

Michael White nos hace viajar al pasado, a un siglo XXI lleno de intrigas inquisitorias y conspiraciones para matar a la mismísima reina de Inglaterra, Isabel Tudor. Un esqueleto hallado en unas obras en Londres sera el nexo de unión entre aquella época y la actual. Tres asesinatos que parecen estar estrechamente relacionados con el hallazgo haran que el recién llegado inspector jefe Jack Pendragon se emplee a fondo en sus pesquisas al tiempo que lidia con su propio bagage.

El primer capítulo del libro te atrapa y repugna a partes iguales, con lo que resulta difícil no continuar con su lectura. Es un libro de lectura fácil, amena y de poco más de 300 páginas que te leerás en un par de tardes.

viernes, 18 de mayo de 2018

Y LLEGÓ ELLA


Y llegó esa etapa que toda mujer debe pasar, esa etapa lejana en el tiempo que inexorablemente nos alcanza. Es una etapa más, hay que tomarla con naturalidad, no estamos enfermas, solo un poco sofocadas. Sí queridas hablo de la menopausia y sus hormonas juguetonas. Éstas siempre están presentes en nuestra vida de mujer, la pubertad y sus cambios, la menstruación y sus cambios, los embarazos y sus cambios, los partos y sus cambios y por último la menopausia y sus cambios, todos ellos en nuestro cuerpo. Pero quería centrarme en la etapa en la que ahora mismo me encuentro, la menopausia.

Sigo alguna página web de información especializada en el cuerpo de la mujer con buenos y sabios consejos, pero quería hablar de como yo lo estoy viviendo, bastante similar a como lo vive Pamela Anderson, sí también a ella le ha llegado ese momento y se ha propuesto hacer visible y concienciar a todo el mundo sobre los retos de esta fase. Los sofocos, la irritabilidad, el aumento de peso o los bajones emocionales. Por todo ello pasamos la mayoría y a otras se nos agregan traumas como una ruptura matrimonial. Tus hijos no te necesitan, sufres el síndrome del nido vacío, pasas como a un segundo plano, ya no cuentas y te sientes un poco inútil. Pero eso de ningún modo debe ser así, no estamos ni muertas ni enfermas y aun tenemos mucho que hacer. Es hora de preocuparnos por nosotras mismas, mimarnos un poco y dedicar tiempo a nuestra relación, ya no hay excusas, ama y rie sin medida.

Personalmente he subido de peso, los sofocos no me matan pero los tengo, tengo momentos de bajon y momentos de alegría pero he decidido pasar todo esto a pelo, sin complementos, pero reconozco que en algunos casos es buena idea consultar con un profesional si todo esto te impide llevar una vida normal.

Algunas cosas que me están ayudando es hacer ejercicio, caminar simplemente es beneficioso para la salud tanto física como mental. Comer sano y variado, la verdad es que yo no me privo de muchas cosas, trato de ver el lado positivo, ya no tengo el periodo que era un rollo. Que he aumentado de peso pues renuevo mi vestuario y me visto de manera adecuada a mis nuevas formas.

No es el fin, no somos invisibles como quizás lo fueran nuestras abuelas a nuestra edad y no es obligatorio vestirse de oscuro ni llevar el pelo corto, vivimos en otros tiempos. Ponte guapa para ti principalmente y  disfruta de lo que te gusta y de la vida en general.

Vamos a reírnos un poco,  con una reflexión femenina y jocosa de las emociones de la mujer.

Hormonas

"¿Qué son esas hormonas que juegan contigo?
Un día te dicen “tú lo vales” y al siguiente que “tú no vales”
Te engañan a tu oído y te dicen “ponte guapa que hoy arrasas”
Y sin previo aviso por el suelo que te arrastran
Él te mira y te vuelves gelatina
Y otro día piensas “¡qué tío, es que no atina!”
No es mi culpa esa furia que te deja loco
Son mis hormonas y de todo un poco.

A ti te desconciertan pero a mí también.
No me entiendo a mí misma, y me enfado si me dices: “Ah, ya entiendo” cuando miras el calendario. Craso error amigo mío, porque la mecha has encendido.

Bien es cierto que a veces soy como una montaña rusa, pero, ¿no te encantan mis sorpresas si resulta que soy yo tu musa?"


Seguro que la reflexión de Pamela Anderson es más sesuda, pero esto no es un artículo científico ni yo soy Pamela Anderson.

martes, 27 de febrero de 2018

VACÍO

Leí recientemente que el vacío emocional es bastante común. Uno tiene un agujero en su alma que muchas veces resulta difícil de identificar. Te falta algo, tienes una carencia, puede que la tengas más o menos identificada, buscas, revuelves, pruebas y aun así no consigues llenar ese vacío. Por un tiempo lo minimizas con tu pareja, con tus hijos, con una vida espiritual o quizás para otros con una vida de desenfreno. Pero la mente es una yonki emocional, su calma dura poco, los efectos de su droga son efímeros y sus síndromes de abstinencia son cada vez más dolorosos y más intensos. Sin embargo a veces la vida puede dar alguna sorpresa y en uno de sus giros das de bruces con tu alma gemela que rellena casi a la perfección el agujero de tu alma. ¿Quizás te faltaba el amor, el amor de verdad? ¿Tenías un sucedáneo antes? Puede ser, en cualquier caso hubo un tiempo en el que me salió escribir esto.


Imposible llenar el espacio
De este hueco en mi alma.
Es un libro sin prefacio,
Lleno de apuntes en blanco
Interminables en el tiempo.

Rellenarlos eso intento
En mi mundo torpe y manco
Rodeado de pensamientos funestos
Que quieren ser mis maestros.

En sus márgenes vacíos
Tengo un sitio para ti.
Entre líneas yo te quiero
En un capítulo aún sin fin.

Ni prefacio ni epílogo
Llenarán jamás mi libro.




Tres años han pasado desde que escribí esto y el tiempo nunca pasa en balde, maduran las entrañas, salen arrugas en el corazón, las perspectivas son desde otro ángulo y el cristal de las gafas cambia de color. No sé si como "poeta" habré madurado, pero como mujer sí.


El resumen es breve
llegaste llenando el espacio
de mis neuronas maduras 
tras el telón de este teatro,
recomponiendo mis pedazos   
en una obra de tres actos.

Acto primero: Me amas
Acto segundo: Te amo
Acto tercero: Nos amamos

martes, 26 de septiembre de 2017

NIDO VACÍO

Que rápido pasa el tiempo. De repente son mayores, se independizan, forman sus propias familias y no alcanzas a comprender cómo tus bebés han crecido tan deprisa.

Tan ocupada has estado cuidándolos, dando todo por ellos, olvidándote de ti misma, de noches en vela, de dormir con un ojo abierto y otro cerrado, en permanente estado de alerta. Así ha sido en mi caso (y en el de la mayoría de madres y padres naturalmente), hasta el punto de que mis propios hijos entraban en la habitación en plena noche por un dolor de tripa, de cabeza o cualquier otro malestar y simplemente susurraban "mamá" y yo les contestaba siempre a la primera, tanto es así que me preguntaban "¿mamá, tú no duermes nunca?" Es lo que tiene ser madre.

Tres hombres he criado lo mejor que pude y lo mejor que supe. Ellos han sido mi mayor bendición y sin duda lo mejor que he hecho en mi vida. Pero como dije al principio el tiempo pasa, ya no te necesitan, han emprendido su propio vuelo, han abandonado el nido.

Y ahora los padres sufrimos lo que se ha venido a llamar el síndrome del nido vacío. Para muchos un reto, después de muchos años tienen una pareja que atender, con la que parecen no tener ya nada en común. Para otros una nueva etapa, el inicio de una nueva vida. Sigues siendo madre o padre naturalmente pero tu misión ha concluido. Debías preparar a tus hijos para enfrentarse a la vida adulta. Si lo vemos así (como decía una publicación que leí recientemente) el hecho de que tu hijo se vaya de casa es algo de lo que sentirse orgulloso.

Y sí, estoy orgullosa de mis hijos y de mi trabajo, no he podido entregarme más. Sigo siendo madre, así será hasta el día que me muera. Si quieren mi consejo lo tendrán, seguramente algo he aprendido yo en esta vida que les pueda ayudar.
Hace ya algún tiempo que escribí estos versos que vienen a continuación. No son gran cosa pero definen muy bien mi sentir.


MADRE

"Sólo una madre
te lo da todo sin esperar nada.

Sólo una madre
lucha sin rendición
aunque otros crean que no hay perdón.

Sólo una madre
se desvela por las noches y te da calma.

Sólo una madre
conoce tus sentimientos
con sólo mirar tus gestos.

Sólo una madre
te abraza y consuela aunque esté enojada.

Sólo una madre
guarda tus lágrimas
y las hace suyas bajo su almohada.

Sólo una madre...
se desgasta el alma."

Sigo siendo vuestra madre, sigo amándoos y os deseo toda la felicidad del mundo.

domingo, 6 de agosto de 2017

CASA NEGRA


Sé que hace mucho tiempo que no escribo en el blog. Han pasado muchas cosas en mi vida y ha habido cambios radicales. En un principio pensé en escribir una entrada dando "explicaciones" pero creo que a muy pocas personas les debo eso, así que después de más de un año sin publicar os traigo una reseña literaria.

Casa Negra es la primera novela que leo de Stephen King, aunque sí he visto algunas adaptaciones al cine de al menos tres de sus novelas. Tenía ciertas reticencias a leer y a "ver" a este escritor (soy un poco miedosa), pero apartando muchos de mis prejuicios me lancé con esta novela que escribió junto a Peter Straub, novela de 732 páginas que me engancharon desde la primera línea.

El protagonista Jack Sawyer es un joven detective de homicidios que aparece por primera vez en la novela "El Talismán". Narrada en primera persona del plural la novela nos hace viajar a mundos paralelos y submundos llenos de truculencia, magia, horror y muerte. Difícilmente diría que he pasado miedo con su lectura pero sí los pelos de ponen como escarpias ante la definición del horror y la crueldad de la que se nos habla. Es una novela de ficción, cierto, sin embargo algunas secuencias horripilantes por desgracia se dan en el mundo real con seres abominables capaces de disfrutar con el dolor y sufrimiento que ellos mismos infligen a otros, no tenemos más que ver algunos informativos para confirmar lo que digo y esto me recuerda una reflexión de esas magistrales que Iker Jiménez comparte en su programa. La magnitud de la crueldad del ser humano en algunos casos es tal que uno se pregunta si no hay una fuerza maligna detrás que empuja a seres humanos a cometer crímenes abominables. Pero no solo eso, sino el morbo con el que los medios de comunicación nos ponen en imagen una y otra vez hechos terribles que casi provocan el vómito. Así es uno de los protagonistas de la novela, un periodista de prensa amarilla carente de todo escrúpulo con tal de conseguir "la imagen, la fotografía". Y esto tampoco es exagerado, recordemos aquella periodista que ponía la zancadilla a los refugiados que corrían buscando mejor suerte en la vida,  para lograr una imagen más dramática aún si cabe de la suerte de estas personas.

En ocasiones la novela me recordó a cuentos como Alicia en el País de las Maravillas, pero no por su candidez, que por otra parte no sé si existe mucha de eso en el cuento en el que una reina loca quiere cortar cabezas a diestro y siniestro, sino por el surrealismo de la novela. Algunas de sus páginas me resultaron tediosas por los giros de tuerca o por las "idas de olla" si se me permite la expresión.

En conclusión, una obra espeluznante que más que de terror yo definiría de crueldad abominable que no puedo especificar más sin destripar la historia.

No diría que es la mejor historia para "iniciarse" con King sin embargo si eres fan suyo y aún no la has leído, quizás sea el momento en lo que queda de verano.

martes, 11 de octubre de 2016

QUERIDO DIARIO...


Con estas palabras hemos comenzado nuestro diario de adolescencia, en el que compartir secretos, vivencias, sentimientos que eran difíciles de explicar. Algo parecido podría decirse de un blog, al menos de uno de las características del mío, la necesidad imperante de poner por escrito sentimientos y emociones.



Recientemente leí un artículo sobre los diarios y su preciado contenido que aun a día de hoy sigue siendo guardado como oro en paño por sus propietarios. Asociamos el escribir un diario a las jóvenes adolescentes, y probablemente sean las más asiduas consumidoras, quizás las mujeres tengamos una mayor necesidad de poner por escrito esas cosas que nos ocurren o perturban nuestra calma, o del amor y del enamoramiento que nos hace flotar. Sin embargo no son pocos los escritores que han publicado sus diarios exponiendo sin pudor sentimientos, aunque también hay otros que simplemente lo escriben para entender más claramente sus emociones, supongo que al ponerlo por escrito es como vaciarse y recuperar la calma, ordenar ideas colocando  en carpetas del disco duro de nuestro cerebro, bueno yo al menos lo veo así.

Lo reconozco, yo llevé de jovencita un diario, pero por desgracia no tenía candado, era una simple libreta que más de una vez fue a caer en las manos equivocadas obligándome a crear un lenguaje inventado que se tomaron la absurda molestia de descifrar. Mi inocencia, (contaba con once años), fue duramente zarandeada. 

Escribir un diario nunca pasará de moda, al fin y al cabo se siguen vendiendo diarios, esos con candadito y una llave que cuelgas a tu cuello.


Deja que te cuente mis confidencias
que te hable de lo profundo, lo escondido,
lo oscuro, lo que la luz oculta.
Deja que te hable de lo recóndito de mis riñones,
de lo prohibido, de lo que no se puede explicar
de lo silente, de lo que nadie entiende
de lo que todos juzgan.
Deja que te cuente mi fiel aliado
de las marcas en mi alma
las candentes, las que duelen,
las que aun no han cicatrizado,
las que él lame para sanarlas.
Deja que te hable sin pregones
ni respuestas al inquisidor.
Guarda todo lo que callas
en el punto final.

viernes, 15 de enero de 2016

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

Así se llamaba una entrada que había escrito y después de publicarla me arrepentí y la borré. Demasiado personal, demasiada exposición. Era a modo de reflexión con respecto al año que acabamos de dejar atrás que efectivamente me ha reportado una de cal y otra de arena, debería hacer como mi hermano me ha dicho, hacer con la cal, la arena y el agua una argamasa que repare las heridas y cicatrices que el año nos dejó. Ojalá fuera fácil, sobretodo cuando uno no dispone del beneplácito del entorno para hacer las cosas de otra manera. Y aquí nos disponemos a enfrentarnos a un nuevo año, lleno de propósitos y metas que seguramente se quedarán en el camino. Yo solo tengo un propósito, intentar ser lo más feliz posible a pesar de lo problemas. Bien cierto es que tengo a personas que me ayudan a ser feliz, pero también tengo a esas personas que con sus bienintencionados consejos hacen que sea más consciente aún de la suerte que de repente me ha tocado en la vida, haciendo que todo sea más doloroso aún. Mis hijos y mi nieto son mi más preciado legado haciendo que las cosas, por ellos, se soporten. 
Con uvas o sin ellas un año se nos presenta por delante en el que la vida y la muerte seguirán a nuestro alrededor, las alegrías y los sinsabores, con una de cal y otra de arena.
Os deseo lo mejor a todos, mis fieles lectores, los que me queréis y los que no. Sed felices.

Dicen que son doce
las uvas rojas de la suerte
que colgarán de tu cuello 
mis doce campanadas.
En el colapso de las redes
se cuela "Feliz año, cariño"
que emociona mis manos 
anhelando el calor de las tuyas.
Estamos en año nuevo
en las puertas de la luna
con nuestras iniciales 
de rojo escarlata
el color de la buena suerte
o el color de la condena.
Y habrá más cal
y habrá más arena
pero será nuestro año.