miércoles, 18 de marzo de 2020

QUÉDATE EN CASA

Cómo no escribir sobre lo que está pasando.

En circunstancias como las que estamos viviendo a nivel mundial salen a relucir mayormente lo mejor del ser humano, la solidaridad, la empatía y el agradecimiento, pero también lo peor, el egoísmo, el pasotismo y la imbecilidad.

Me emociona ver cómo se agradece a los sanitarios que están en primera línea de batalla con aplausos cada día a las ocho de la tarde desde ventanas y balcones de toda España, pero por otra parte me cabrea muchísimo ver que muchos individuos no respetan una cuarentena que es por nuestro propio bien, por el de nuestra familia. Ver a personas caminando, paseando porque consideran que su "derecho" a salir de casa está por encima de una ley que se ha decretado para protegernos.

Hoy por hoy la mejor manera de frenar esto, que no pararlo ya que es imposible, es quedándonos en casa, para ralentizar los contagios y los servicios sanitarios, los hospitales no se colapsen y de este modo salvar más vidas. De lo contrario, que es lo que muchos no parecen entender, habrá que hacer un triaje doloroso en el que se decida quién merece ser sanado y quién queda abandonado a su suerte. ¿Realmente eso es lo que queremos?

Si todos hacemos un pequeño sacrificio, o un gran sacrificio porque estar confinados así supone un sacrificio, lo podremos lograr. Es vergonzante que haya necesidad de sacar al ejército para obligar a la gente a cumplir con la cuarentena.

No seas cenutrio y quédate en casa.

miércoles, 29 de enero de 2020

VOLVER

Es increíble lo inmisericorde que puede llegar a ser la vida. Vivimos en un mundo lleno de contradicciones, incongruencias y paradojas en los que nosotros mismos caemos sin ser apenas conscientes de ello. Deseas una cosa y sin embargo dices otra. Piensas de una manera y  expresas lo contrario o peor aún algo que consideras que está mal que otros hagan  no está tan mal si el actor eres tú. Así que he aquí una reflexión poética, si se me permite la expresión, de mi sentir al respecto de todo lo mencionado.

"Me dices que vuelva pero no me abres la puerta. Me pides que vuelva pero me das la espalda. "Vuelve", me dices con insistencia pero no me allanas el camino. Al contrario, me levantas muros que mi corazón roto no puede saltar, ni trepar sin la ayuda de tu cuerda que ni siquiera me ofreces.

"Vuelve", me dices con insistencia pero ni me miras a la cara, no vaya a ser que se implementen mis pensamientos en ti. Aun así quieres que vuelva. Ya di el primer paso pero tú ni siquiera haces amago acercarte a mí. Y yo solo siento que te alejas, que con tus labios me dices que me quieres pero no me lo puedes demostrar.

"Es una muestra de amor" dejarte sola y que te arrastres volviendo a mí. Esas son tus palabras porque yo me alejé y yo quiero volver y tú quieres que vuelva. No eres como aquel padre que viendo a su hijo a lo lejos se emociona y corre a sus brazos. Su amor era tan fuerte que olvidó su castigo.

"Quiero que vuelvas porque te quiero pero te daré la espalda y no abriré mis brazos."

Y las fuerzas me fallan, ni un pequeño aliciente recibo que me ayude a seguir mientras pisoteas mi dignidad como si fuera un malhechor que no merece vivir.

"Quiero que vuelvas porque te quiero pero no te voy a ayudar"."

Esta es una reflexión desde el otro lado.

jueves, 12 de diciembre de 2019

A PROPÓSITO DE GRETA

Podría ser el título de una película, pero no lo es.

Greta ha entrado en nuestras vidas como el turrón por navidad, los perfumes por Reyes o la primavera del Corte Inglés, hasta la saciedad. ¿Es lícito dar tanta publicidad a una niña y cargarla con una responsabilidad tan grande?

Hay que cuidar el planeta, en esto estamos todos  de acuerdo. Debemos intentar no contaminar o contaminar menos pero es tal la "presión" a la que estamos siendo sometidos que uno al final tiene cargo de conciencia hasta por respirar y liberar ese CO2 que tanto daño hace al planeta. No sé, igual se nos está yendo un poco de las manos y esto lo digo pensando en ese pobre abuelete que fue a sacar la basura y al llegar a casa no estaba seguro de haber echado la basura en el contenedor adecuado y volvió para comprobarlo cayendo a su interior y sufriendo un ataque al corazón que le llevó a la muerte. 

Hay que concienciar a la población, (aunque yo creo que es a los gobiernos a los que habría que someter a una concienciación intensiva, pero el dinero y el poder pesa mucho más) del grado de contaminación del planeta, pero ¿es realmente necesario tener un líder para esto, un abanderado? pero sobretodo ¿a una niña tan joven?  El acoso mediático al que ha sido sometida no me parece ni medio normal pero la culpa es de sus padres, ellos son los mayores responsables de lanzar a esa niña a una fama abrumadora.

Sé de niños con síndrome de Asperger que casi viven dominados por una obsesión. Mis hijos tenían un amigo que padecía dicho síndrome y su obsesión eran los dinosaurios y la arqueología, de hecho iba siempre con un sombrero a lo Indiana Jones y abrumaba con sus conocimientos sobre la materia que compartía con todo el que le quisiera escuchar así que entiendo perfectamente que Greta sea obsesiva con el medio ambiente y el cuidado del planeta.

Siempre ha habido paladines, líderes que han luchado y luchan por los derechos humanos, por la paz o por la igualdad, pero eran adultos que sabían gestionar esa "fama".

Dejemos que Greta se desarrolle junto a otros jóvenes siendo conscientes por supuesto, de la amenaza que se cierne sobre el planeta pero sin cargarla con semejante responsabilidad, alzándola como portavoz del planeta tierra. Un tirón de orejas a esos padres irresponsables que parece que ya han recibido su "galardón", ver a su hija en la portada de la revista Time como persona del año.

Yo personalmente creo que algún día llegará la ruina más absoluta de los que están arruinando la tierra.

lunes, 18 de noviembre de 2019

AFRICANUS, EL HIJO DEL CÓNSUL

Como lo prometido es deuda aquí os traigo esta reseña literaria que ya tocaba. También estamos hablando de una trilogía con lo cual me ha llevado mi tiempo su lectura, eso y que me he vuelto muy lenta leyendo, demasiadas cosas en la cabeza sin embargo Santiago Posteguillo ha logrado en su maestría escritora abstraerme de los problemas cotidianos.

Nunca pensé que unos hechos acaecidos hace más de dos mil años pudieran cautivarme tanto. La poderosa Roma es amenazada por un temible guerrero cartaginés llamado Anibal Barca, estando en constante pugna por la conquista de los territorios. Esta es la historia de Publio Cornelio Escipión militar y estratega que vence al temible Anibal en la batalla épica de Zama reportando así una gloria y poder sin precedentes a la ascendente Roma . Este libro o mejor dicho esta trilogía hace que te reconcilies con la historia, nunca nadie había relatado unos acontecimientos tan relevantes para la historia de Roma e incluso para la nuestra, también en  Hispania se lidiaron luchas encarnizadas contra los romanos.

Posteguillo logra de manera magistral llevarte al campo de batalla y en primera fila vivir las luchas por el poder y las tierras. Nunca había vivido de manera tan vívida, valga la redundancia, una batalla, una guerra desde la lectura. Me parecieron los momentos más intensos y emocionantes de los libros aunque el escritor también nos hace entrar en las domus romanas y sentirnos como patricios romanos que disfrutan de las cosas buenas de la vida. No solo caminamos dentro de Roma con sus Vías que nos llevan a la Roma pobre y decadente sino que también viajamos en barco hasta Grecia o Egipto.

La novela histórica es una maravillosa forma de aprender historia, porque sí, con estas novelas he aprendido mucho de Roma y su historia.

Sin duda esta trilogía es la mejor "película" de romanos que puedes ver.

jueves, 31 de octubre de 2019

A LOS PIES DE LA LETRA

Leyendo mucho se aprende a escribir, es imposible escribir si no eres un gran lector. Digo esto porque una vez leí de una joven que deseaba ser escritora pero no le gustaba leer y eso amigos míos es imposible.

Y ahora diréis a qué viene todo esto y es que escuchando una vez a Iker Jiménez en su popular programa de televisión, en su reflexión final habló de su pasión desde niño, el misterio, que le ha llevado a escribir y a estar donde está. Y eso me llevó a pensar en mi propia pasión, o una de mis pasiones, la lectura. Los libros me llevaron a crear un mundo mágico dentro de mi habitación transportándome a escenarios únicos en los que percibía los aromas, las sombras y las brisas. Esa es la buena lectura, la que te abstrae de ese entorno del que en ocasiones deseas evadirte. Así fue mi niñez y mi adolescencia releyendo libros que mi tía me regalaba cuando nos visitaba en Barcelona. Recuerdo perfectamente aquel primer libro que me infectó de la pasión por la lectura, La Revoltosa del Colegio de Enid Blyton. Luego llegaron más, de aventuras de adolescentes casi niños que a diferencia de los niños de los libros de Stephen King no pasaban tanto miedo. Eran otros tiempos, a veces parece que hablo de la postguerra, y comprar libros no era barato, eso no ha cambiado mucho en realidad, así que leía y releía hasta que podía conseguir otro. Podría haberme hecho socia de la biblioteca municipal, nunca se nos ocurrió, ni a mí ni a mi madre, solo fui a la biblioteca de mi barrio un par de veces cuando con doce años tuve que preparar un trabajo del colegio y la única enciclopedia de consulta estaba en aquella biblioteca de Poble Nou con una sala tan inmensa y para mi gusto lúgubre en la que el silencio requerido era tal que no te atrevías ni a respirar.

Probablemente esto haya perdido la esencia de lo que quería transmitir, lo escribí de manera apresurada, de la manera que te apremian las musas  en un cuaderno cualquiera de modo que ni yo entendía mi letra. Pero esto es así.

Sigo leyendo pero menos, sigo sumergiéndome en el entorno de los protagonistas literarios cuando el escritor es un buen escritor como es Santiago Posteguillo que me lleva a las guerras más épicas del ejercito de los escipiones pero de eso os hablaré en mi próxima reseña, en mi próximo post.

La imagen ha sido tomada de la red.

martes, 3 de septiembre de 2019

EL DESTIERRO DE UNAMUNO

Para Unamuno supuso el destierro, para mí un nuevo comienzo.

Miguel de Unamuno fue confinado por Primo de Rivera a esta isla por sus criticas al régimen. Aquí se suponía iba a sufrir el destierro más cruel después del de Rodrigo Díaz de Vivar. Sin embargo su llegada a la isla después de la conmoción inicial por lo aparentemente inhóspito de la isla, descubre un maravilloso clima semejante a una eterna primavera. Se concentra en sus libros y en las cartas a su esposa y disfruta de la compañía de los majoreros llegando a hacer muy buenas migas con algunos de ellos. Los cuatro meses que estuvo en esta isla aprendió a disfrutar del sol y de la gastronomía local.
Cuatro meses que él consideró fructíferos y donde vivió "los días más entrañables y fecundos de su vida". Aquí reconoció estar "digiriendo el gofio de nuestra historia".

Yo no he probado el gofio aún, pero sí reconozco que esta isla de colinas peladas, esta tierra acamellada en propias palabras de Unamuno, te cambia. Quizás sean sus alisios que soplan con fuerza arrastrando la tierra desértica que se cuela en tu nariz, en tu garganta, en tu casa. Fuerteventura es desierto, es playa y mar salvaje. El mar también es salvaje en mi tierra, en Cantabria, es el mismo océano pero el color de sus aguas es diferente. El azul turquesa de su mar nunca lo vi en la costa cántabra ni el contraste de sus playas de arenas blancas, suaves e infinitas o arenas negras volcánicas sorprendentemente agradables al tacto. Fuerteventura es la isla de los vientos, del alóe y de las viejas.

Casi tres años llevo en esta isla que ni en mis más increíbles sueños imaginé llegaría a vivir. pero la vida te lleva por derroteros que ni piensas que sean posibles, con giros de 180 grados que te descolocan, te vuelven del revés y te curten. Aprendí que en realidad no necesitamos mucho, bastante menos de lo que creemos y que lo importante no es dónde vivas sino con quién estés.

Fuerteventura esa isla de "colinas peladas que parecen jorobas de camellos".

miércoles, 24 de abril de 2019

DE AQUELLOS BARROS ESTOS LODOS

Ya lo dice el sabio refranero español: "de aquellos barros estos lodos". Y es que a veces no es de extrañar que haya que lamentarse por cómo vienen siendo las nuevas generaciones. Me explico.

El otro día mientras estábamos esperando en la cola del cine, contemplamos con estupor e incredulidad como unos padres entraban con su retoño que no debía tener más de cinco años a la sala en la que se proyectaba una película de terror que ni yo reuniendo todo mi arrojo y valentía sería capaz de ver, a saber La Llorona.

Pensando que quizás esos padres se habían equivocado de sala le comentamos a la chica de la taquilla el asunto y para nuestra sorpresa nos dijo que efectivamente iban a ver esa película y que ella les había advertido de lo inapropiado de llevar al niño y los padres le contestaron que el niño está acostumbrado a ver películas de terror en casa. Ella nos comentó que muy a su pesar solo pueden hacer esta observación pero no pueden prohibir la entrada ya que la legislación solo prevé que se haga una recomendación por edades y es decisión de cada cual.

¿Cómo calificaríamos a esos padres? Inmaduros, inconscientes, insensatos, irresponsables y sin dos dedos de frente, todo eso diría yo. ¿Realmente está la mente tierna de un niño preparada para soportar semejante terror? No soy psicóloga infantil pero estoy segura de que no. Una pequeña experiencia personal así me lo ratifica. Viendo con mis hijos una película para toda la familia y con tintes de comedia como es Nueve Meses, hubo una escena que impactó tanto a mi hijo pequeño que esa noche no pudo dormir del miedo que le provocó y esta fue una imagen de una mantis religiosa a tamaño gigante. Entonces una película de terror como es La Llorona, ¿qué efecto puede tener en un niño de cinco años?

En fin, lo más probable es que sean los padres los que necesitan madurez y responsabilidad para criar a sus hijos. Y pongo otro ejemplo, en una tienda de videojuegos observamos cómo un jovencito quiere comprarse un videojuego de extrema violencia cuya carátula advierte claramente que es para mayores de 18 años. El jovencito va con su papá y al momento de pagar el videojuego el vendedor advierte de tal asunto al papá que contestó sin remordimientos que no importaba así que se lo compró. Ejemplo claro de padre irresponsable.

Luego nos lamentamos por cosas que suceden cuando mentes tiernas e infantiles soportan cosas que a todas luces sus padres debieran evitar.