Como lo prometido es deuda aquí os traigo esta reseña literaria que ya tocaba. También estamos hablando de una trilogía con lo cual me ha llevado mi tiempo su lectura, eso y que me he vuelto muy lenta leyendo, demasiadas cosas en la cabeza sin embargo Santiago Posteguillo ha logrado en su maestría escritora abstraerme de los problemas cotidianos.
Nunca pensé que unos hechos acaecidos hace más de dos mil años pudieran cautivarme tanto. La poderosa Roma es amenazada por un temible guerrero cartaginés llamado Anibal Barca, estando en constante pugna por la conquista de los territorios. Esta es la historia de Publio Cornelio Escipión militar y estratega que vence al temible Anibal en la batalla épica de Zama reportando así una gloria y poder sin precedentes a la ascendente Roma . Este libro o mejor dicho esta trilogía hace que te reconcilies con la historia, nunca nadie había relatado unos acontecimientos tan relevantes para la historia de Roma e incluso para la nuestra, también en Hispania se lidiaron luchas encarnizadas contra los romanos.
Posteguillo logra de manera magistral llevarte al campo de batalla y en primera fila vivir las luchas por el poder y las tierras. Nunca había vivido de manera tan vívida, valga la redundancia, una batalla, una guerra desde la lectura. Me parecieron los momentos más intensos y emocionantes de los libros aunque el escritor también nos hace entrar en las domus romanas y sentirnos como patricios romanos que disfrutan de las cosas buenas de la vida. No solo caminamos dentro de Roma con sus Vías que nos llevan a la Roma pobre y decadente sino que también viajamos en barco hasta Grecia o Egipto.
La novela histórica es una maravillosa forma de aprender historia, porque sí, con estas novelas he aprendido mucho de Roma y su historia.
Sin duda esta trilogía es la mejor "película" de romanos que puedes ver.
lunes, 18 de noviembre de 2019
jueves, 31 de octubre de 2019
A LOS PIES DE LA LETRA
Leyendo mucho se aprende a escribir, es imposible escribir si no eres un gran lector. Digo esto porque una vez leí de una joven que deseaba ser escritora pero no le gustaba leer y eso amigos míos es imposible.
Y ahora diréis a qué viene todo esto y es que escuchando una vez a Iker Jiménez en su popular programa de televisión, en su reflexión final habló de su pasión desde niño, el misterio, que le ha llevado a escribir y a estar donde está. Y eso me llevó a pensar en mi propia pasión, o una de mis pasiones, la lectura. Los libros me llevaron a crear un mundo mágico dentro de mi habitación transportándome a escenarios únicos en los que percibía los aromas, las sombras y las brisas. Esa es la buena lectura, la que te abstrae de ese entorno del que en ocasiones deseas evadirte. Así fue mi niñez y mi adolescencia releyendo libros que mi tía me regalaba cuando nos visitaba en Barcelona. Recuerdo perfectamente aquel primer libro que me infectó de la pasión por la lectura, La Revoltosa del Colegio de Enid Blyton. Luego llegaron más, de aventuras de adolescentes casi niños que a diferencia de los niños de los libros de Stephen King no pasaban tanto miedo. Eran otros tiempos, a veces parece que hablo de la postguerra, y comprar libros no era barato, eso no ha cambiado mucho en realidad, así que leía y releía hasta que podía conseguir otro. Podría haberme hecho socia de la biblioteca municipal, nunca se nos ocurrió, ni a mí ni a mi madre, solo fui a la biblioteca de mi barrio un par de veces cuando con doce años tuve que preparar un trabajo del colegio y la única enciclopedia de consulta estaba en aquella biblioteca de Poble Nou con una sala tan inmensa y para mi gusto lúgubre en la que el silencio requerido era tal que no te atrevías ni a respirar.
Probablemente esto haya perdido la esencia de lo que quería transmitir, lo escribí de manera apresurada, de la manera que te apremian las musas en un cuaderno cualquiera de modo que ni yo entendía mi letra. Pero esto es así.
Sigo leyendo pero menos, sigo sumergiéndome en el entorno de los protagonistas literarios cuando el escritor es un buen escritor como es Santiago Posteguillo que me lleva a las guerras más épicas del ejercito de los escipiones pero de eso os hablaré en mi próxima reseña, en mi próximo post.
La imagen ha sido tomada de la red.
martes, 3 de septiembre de 2019
EL DESTIERRO DE UNAMUNO
Para Unamuno supuso el destierro, para mí un nuevo comienzo.
Miguel de Unamuno fue confinado por Primo de Rivera a esta isla por sus criticas al régimen. Aquí se suponía iba a sufrir el destierro más cruel después del de Rodrigo Díaz de Vivar. Sin embargo su llegada a la isla después de la conmoción inicial por lo aparentemente inhóspito de la isla, descubre un maravilloso clima semejante a una eterna primavera. Se concentra en sus libros y en las cartas a su esposa y disfruta de la compañía de los majoreros llegando a hacer muy buenas migas con algunos de ellos. Los cuatro meses que estuvo en esta isla aprendió a disfrutar del sol y de la gastronomía local.
Cuatro meses que él consideró fructíferos y donde vivió "los días más entrañables y fecundos de su vida". Aquí reconoció estar "digiriendo el gofio de nuestra historia".
Yo no he probado el gofio aún, pero sí reconozco que esta isla de colinas peladas, esta tierra acamellada en propias palabras de Unamuno, te cambia. Quizás sean sus alisios que soplan con fuerza arrastrando la tierra desértica que se cuela en tu nariz, en tu garganta, en tu casa. Fuerteventura es desierto, es playa y mar salvaje. El mar también es salvaje en mi tierra, en Cantabria, es el mismo océano pero el color de sus aguas es diferente. El azul turquesa de su mar nunca lo vi en la costa cántabra ni el contraste de sus playas de arenas blancas, suaves e infinitas o arenas negras volcánicas sorprendentemente agradables al tacto. Fuerteventura es la isla de los vientos, del alóe y de las viejas.
Casi tres años llevo en esta isla que ni en mis más increíbles sueños imaginé llegaría a vivir. pero la vida te lleva por derroteros que ni piensas que sean posibles, con giros de 180 grados que te descolocan, te vuelven del revés y te curten. Aprendí que en realidad no necesitamos mucho, bastante menos de lo que creemos y que lo importante no es dónde vivas sino con quién estés.
Fuerteventura esa isla de "colinas peladas que parecen jorobas de camellos".
miércoles, 24 de abril de 2019
DE AQUELLOS BARROS ESTOS LODOS
Ya lo dice el sabio refranero español: "de aquellos barros estos lodos". Y es que a veces no es de extrañar que haya que lamentarse por cómo vienen siendo las nuevas generaciones. Me explico.
El otro día mientras estábamos esperando en la cola del cine, contemplamos con estupor e incredulidad como unos padres entraban con su retoño que no debía tener más de cinco años a la sala en la que se proyectaba una película de terror que ni yo reuniendo todo mi arrojo y valentía sería capaz de ver, a saber La Llorona.
Pensando que quizás esos padres se habían equivocado de sala le comentamos a la chica de la taquilla el asunto y para nuestra sorpresa nos dijo que efectivamente iban a ver esa película y que ella les había advertido de lo inapropiado de llevar al niño y los padres le contestaron que el niño está acostumbrado a ver películas de terror en casa. Ella nos comentó que muy a su pesar solo pueden hacer esta observación pero no pueden prohibir la entrada ya que la legislación solo prevé que se haga una recomendación por edades y es decisión de cada cual.
¿Cómo calificaríamos a esos padres? Inmaduros, inconscientes, insensatos, irresponsables y sin dos dedos de frente, todo eso diría yo. ¿Realmente está la mente tierna de un niño preparada para soportar semejante terror? No soy psicóloga infantil pero estoy segura de que no. Una pequeña experiencia personal así me lo ratifica. Viendo con mis hijos una película para toda la familia y con tintes de comedia como es Nueve Meses, hubo una escena que impactó tanto a mi hijo pequeño que esa noche no pudo dormir del miedo que le provocó y esta fue una imagen de una mantis religiosa a tamaño gigante. Entonces una película de terror como es La Llorona, ¿qué efecto puede tener en un niño de cinco años?
En fin, lo más probable es que sean los padres los que necesitan madurez y responsabilidad para criar a sus hijos. Y pongo otro ejemplo, en una tienda de videojuegos observamos cómo un jovencito quiere comprarse un videojuego de extrema violencia cuya carátula advierte claramente que es para mayores de 18 años. El jovencito va con su papá y al momento de pagar el videojuego el vendedor advierte de tal asunto al papá que contestó sin remordimientos que no importaba así que se lo compró. Ejemplo claro de padre irresponsable.
Luego nos lamentamos por cosas que suceden cuando mentes tiernas e infantiles soportan cosas que a todas luces sus padres debieran evitar.
El otro día mientras estábamos esperando en la cola del cine, contemplamos con estupor e incredulidad como unos padres entraban con su retoño que no debía tener más de cinco años a la sala en la que se proyectaba una película de terror que ni yo reuniendo todo mi arrojo y valentía sería capaz de ver, a saber La Llorona.
Pensando que quizás esos padres se habían equivocado de sala le comentamos a la chica de la taquilla el asunto y para nuestra sorpresa nos dijo que efectivamente iban a ver esa película y que ella les había advertido de lo inapropiado de llevar al niño y los padres le contestaron que el niño está acostumbrado a ver películas de terror en casa. Ella nos comentó que muy a su pesar solo pueden hacer esta observación pero no pueden prohibir la entrada ya que la legislación solo prevé que se haga una recomendación por edades y es decisión de cada cual.
¿Cómo calificaríamos a esos padres? Inmaduros, inconscientes, insensatos, irresponsables y sin dos dedos de frente, todo eso diría yo. ¿Realmente está la mente tierna de un niño preparada para soportar semejante terror? No soy psicóloga infantil pero estoy segura de que no. Una pequeña experiencia personal así me lo ratifica. Viendo con mis hijos una película para toda la familia y con tintes de comedia como es Nueve Meses, hubo una escena que impactó tanto a mi hijo pequeño que esa noche no pudo dormir del miedo que le provocó y esta fue una imagen de una mantis religiosa a tamaño gigante. Entonces una película de terror como es La Llorona, ¿qué efecto puede tener en un niño de cinco años?
En fin, lo más probable es que sean los padres los que necesitan madurez y responsabilidad para criar a sus hijos. Y pongo otro ejemplo, en una tienda de videojuegos observamos cómo un jovencito quiere comprarse un videojuego de extrema violencia cuya carátula advierte claramente que es para mayores de 18 años. El jovencito va con su papá y al momento de pagar el videojuego el vendedor advierte de tal asunto al papá que contestó sin remordimientos que no importaba así que se lo compró. Ejemplo claro de padre irresponsable.
Luego nos lamentamos por cosas que suceden cuando mentes tiernas e infantiles soportan cosas que a todas luces sus padres debieran evitar.
viernes, 8 de marzo de 2019
DÍA DE LA MUJER
Hoy es el día internacional de la mujer.
Hace años era el día de la mujer trabajadora, lo cual excluía a las amas de casa. Hoy ya no tiene esa excepción afortunadamente, porque todas las mujeres somos trabajadoras. ¿O acaso no trabajan las amas de casa? En cualquier caso la connotación de "día de la mujer" va mucho más allá hoy en día.
Estamos en el siglo XXI y hemos avanzado mucho pero en muchos aspectos y en muchos ámbitos la mujer sigue estando en desventaja. No es justo que una mujer por el hecho de ser mujer cobre menos que un hombre desempeñando el mismo trabajo. O que a una mujer se la discrimine a la hora de acceder a un trabajo si está en edad fértil y desea ser madre aunque por otra parte cuando eso ya no es posible también te rechazan porque eres demasiado mayor. (Léase con sorna).
Pero lo peor de todo es que se mate a una mujer por el hecho de ser mujer. Cada año mueren decenas de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Ese machismo exacerbado que considera que las mujeres son de su propiedad y si no les complace pueden terminar con su vida.
Es penoso sentir miedo cuando vas sola al anochecer. Es penoso sentirte acosada y es muy triste sentirte amenazada por la persona que dice que te quiere.
Creo que el problema reside en la educación, en la que recibieron nuestros padres y en la que recibimos algunos de mi misma generación.
Pero nosotros ahora hemos de inculcar en nuestros hijos y en nuestras hijas que tanto hombres como mujeres tenemos los mismos derechos. Yo espero haber hecho bien mi parte educando a mis hijos varones a respetar y valorar a las mujeres.
Podría decir bastante más pero creo que es mejor dejarlo en un homenaje a las mujeres, a nosotras mismas que sin duda nos lo merecemos.
miércoles, 2 de enero de 2019
AÑO NUEVO
Por suerte o por desgracia el tiempo pasa rápido y los años se nos echan vertiginosamente a la espalda, y cuando ya tienes una edad el tiempo apremia. Quedan tantas cosas por hacer, por resolver, por solucionar... Pero no siempre está en nuestras manos arreglar los asuntos. El mundo es interactivo y siempre hay un efecto mariposa.
Dependemos muchas veces de la voluntad de otros, de sus principios y de sus criterios importando bien poco cómo eso nos puede afectar, al fin y al cabo el egoísmo se ha apoderado del ser humano y el altruismo y la empatía son cualidades que ya no se llevan. Así que no pido ni espero nada del nuevo año. Daré lo mejor de mi como siempre he intentado hacer por otra parte.
Otro año que se fue,
otro más a mis espaldas
de expectativas pospuestas
e ilusiones inciertas.
Me asomaré a la puerta de este año que entra
buscando resquicios para colar mis respuestas.
Las quiero contestar cuando me inquiera la vida
con la pregunta correcta sin que yo se las pida.
No quiero propósitos de año nuevo
porque nunca puedo cumplir con ellos.
Que me sorprenda la vida
con la mezcla correcta de cal y de arena.
Foto tomada de la red.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
TARDES DE DOMINGO
Dedicado a mi hermano Ricardo,
Recuerdo los domingos por la tarde, los de mi infancia. Los recuerdo con una mezcla de nostalgia y tristeza o quizás angustia.
Mi padre nos llevaba a mi hermano y a mí al campo cada domingo, en aquel Simca 1000 de color quisquilla que tanta gracia nos hizo cuando lo compró. Allí que nos llevaba a comer la tortilla y los filetes empanados que mi madre había preparado esa mañana. Y comíamos los cuatro a la sombra de los pinos como reza la canción, la mesa y las sillas de camping y las hormigas de invitadas.
Mi hermano y yo teníamos ya nuestro refugio junto a una roca, donde guardábamos las piedras y palos que formaban los enseres de nuestro hogar de domingo. Recuerdo pasar horas allí jugando juntos, imaginando nuestra vida de adultos. Ojalá todo fuera tan fácil.
Cada domingo allí estaban nuestros "juguetes" donde los habíamos dejado la semana anterior, guardados celosamente de miradas indiscretas y posibles rateros.
Pero llegaba la hora de irse, de recoger los bártulos y subir al coche, a los asientos de atrás en los que te podías tumbar porque no había cinturón que te sujetara. Y allí te acurrucabas y echabas una cabezada, el día había sido largo jugando y trotando por el monte.
Allí sentados de vuelta a casa mi padre ponía la radio y escuchábamos el resultado de los partidos de fútbol, no sé si ya en aquella época existía Carrusel deportivo pero si no desde luego era algo muy similar y era cuando a mí me embargaba la tristeza, el desamparo, la angustia y la soledad. Al día siguiente había que volver al colegio, ese lugar que nunca me gustó, en el que nunca me sentí cómoda. Nunca fui una buena estudiante, no me gustaba, me aburría. Solo soy consciente de aprenderme la tabla periódica de memoria, nada más. Sin embargo me encantaba hacer trabajos en los que la creatividad y las manualidades eran necesarias. Disfrutaba con ello aun a día de hoy lo hago.
Ese sentimiento de domingo por la tarde es lo que ahora denominamos deuterofobia, aversión a los lunes. Recuerdo tan vívidamente esa sensación que aún me abruma. Pero sé que es un sentimiento bastante común, que no soy la única que lo experimenta, por eso deberian prohibir los domingos por la tarde.
Imagen tomada de la red
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