Hace mucho que no traigo poesía al blog y creo que ha llegado el momento. De este poemario lo que trajo poderosamente mi atención fue su espectacular portada, tiene fuerza, refleja realmente lo que el autor del poemario transmite en cada uno de sus poemas, un alma hecha jirones, por el amor, el desamor, por la vida en definitiva.
José Carlos Pedrosa González es un poeta canario que, si no estoy mal informada, comenzó en realidad en el mundo de la música y de la mano de las letras de grupos como Extremoduro o Marea fue llegando a la poesía. Tampoco es tan extraño, muchas de las letras de canciones que todos conocemos son pura poesía. Sin ir más lejos el gran Joaquín Sabina cuyos sonetos se reflejan en muchas de sus canciones aunque sea en pequeñas ráfagas.
Pedrosa bebe de Lorca, de Hernández, de Alberti y de Machado. Sus poemas son versos llenos de cadencia y rimas llenas de realidad, y presumo, una delicia en la voz de una rapsoda.
En este poemario no existe el verso libre, es pura métrica sin fisuras, sin resultar forzada la rima, te golpea en el centro de la diana. Son tantos los poemas que me han llegado al alma que me resulta difícil escoger solo uno, pero aquí os dejo unos versos de este poeta.
A DESHORA
Tienen tus ojos guardada, mi antología.
Pero en su boca hay versos, de mil poetas.
Inocente pensé que sería mía;
y se llevó mi corazón en la maleta.
El alisio me contó que andaba sola,
que se cansó de tanta flor, su primavera.
El tren del amor llegó a deshora,
y ella bajó de mi vagón, a la primera.
Ahora el relente vierte agua en mi ventana,
como queriéndola llorar eternamente.
Resucitando su recuerdo en la mañana,
para llevarme de la mano, hasta la muerte.
