lunes, 2 de noviembre de 2026

EL JILGUERO

 

No sé muy bien cómo empezar con la reseña de este libro. Como sabéis no soy de analizar las novelas de una manera "ordenada", soy más bien un poco ecléctica y voy saltando de los personajes a mi propia impresión, pasando fugazmente por el autor. Sin embargo esta vez voy a hablar de la sinopsis pura y dura, y a continuación mi impresión como lectora. Os adelanto que me la recomendó una amiga y he llegado a la conclusión de que mi amiga y yo tenemos opiniones muy dispares al respecto del libro. Dicho esto paso a la sinopsis:

Theo es un joven que queda huérfano tras la explosión de una bomba en el Museo Metropolitano de Nueva York. Su madre, el único progenitor que se ocupaba de él fallece en el atentado. Confundido tras la explosión decide llevarse uno de los cuadros que tanto admiraba su madre, una obra del siglo XVII, El Jilguero. A partir de aquí su vida se desbarata con compañías que no le hacen ningún bien, un poco como el Oliver Twist de Dickens. Ni siquiera ese padre ausente, que al desaparecer su madre no le queda más remedio que hacerse cargo de su hijo de trece años, es una buena influencia. Sólo una persona parece preocuparse  por él, un viejo anticuario que con el tiempo le enseñará el oficio de restaurar muebles y mientras tanto un cuadro escondido que con el tiempo será moneda de cambio para conseguir otras cosas. Una vida llena de drogas, alcohol y un estrés postraumático sin tratar harán que Theo no logre encontrar su lugar en el mundo. 

Esto es básicamente de lo que trata la novela de la deriva totalmente infeliz del protagonista. ¿Logra la novela que empatices con el protagonista? Sí, y sufres con él, sin embargo es una historia tediosa. La autora avanza en círculos eternos en cada episodio de la vida de Theo, no en vano es una historia de más de mil páginas, demasiadas para mi gusto. Me dejó mal sabor de boca ya que al final, cuando parece que su vida se iba a encauzar, el protagonista nos hace un resumen de lo desgraciada  que ha sido su vida hasta entonces y te quedas sin saber si el proyecto más inmediato a sus veintitrés años llegará a buen puerto o no.

Lo siento, esta novela habrá sido ganadora de un premio Pulitzer, considerada como el primer clásico del siglo XXI y para muchos críticos merecedora de todas las alabanzas, pero no, para mí no. No te arrastra como una locomotora descarrilada por su agilidad, como he leído por ahí ni es el mejor ejemplo de cómo escribir una novela. 

Pero, como siempre digo, es mi humilde opinión y lo que me ha parecido como lectora.